CUMPLIENDO MI DESTINO
- 5 may 2019
- 2 Min. de lectura

Ilustración de Daniela Puerto
Gabriela Zuñiga Swann, fue la ganadora del Tercer lugar de la Categoría A en el I concurso de cuento del Gimnasio la Colina. Sobre su relato, el jurado dijo: "En tercer lugar destacamos un cuento que actualiza a los antiguos dioses griegos en un escenario contemporáneo, sirviendo así como pretexto para contar una historia donde la fortuna y la suerte aún existen para un personaje que parece haberlo perdido todo. Con un lenguaje rico en adjetivos y reflejo de horas de lectura, otorgamos el tercer puesto a "Cumpliendo mi destino" de Gabriela Zuñiga Swann.
Hace unos años nació una bebé, hija de dos grandes dioses que querían brindarle a su pequeña la mejor vida posible. Pero a la bebé no le esperaba un destino glorioso, pues después de su nacimiento, fue rechazada y expulsada del Olimpo al negar su padre su existencia.
La pobre criatura, de ojos azules y pelo castaño, fue condenada a vivir en las calles de un pueblo, donde pasó sus primeros años desamparada. Tanto, que a sus 10 años padeciendo hambre y soledad, sus padres se sintieron mal por haberla hecho pasar tanto sufrimiento. Atormentados se decían:
- ¿Qué haremos? -dijo Atenea -, siempre nos veneraron como dioses justos, pero ahora no podemos ni salvar a nuestra hija Emilia. Todo por nuestro inmortal orgullo.
- ¿Atenea no hay nada que podamos hacer?-, preguntó Apolo.
- No, solo una mortal la puede salvar.
- ¡Atenea! -exclamó Apolo -, eso es. ¡Mandémosle la ayuda de una mortal!
Al pie de la letra, unos días después, en lugar de morir, Miranda Rumpphill apareció.
Los Rumpphill eran una familia adinerada conformada por el ingenioso Gustaf Rumpphill, esposo de Isabel Rumpphill, la hermosa madre de Miranda. Poseedora de un corazón dulce, y un espíritu alegre, Miranda se hizo amiga de Emilia y con el tiempo las dos se volvieron como hermanas.
- Hoy-dijo Miranda emocionada-leímos un cuento en el colegio.
- Suena muy divertido, pero yo no puedo ir al colegio-dijo Emilia triste -Sueño con estudiar y volverme escritora cuando grande.
- No te preocupes, te llevaré al colegio y cumplirás tu sueño.
Y así fueron al colegio juntas. Siempre que una dificultad se presentaba su hermana-amiga le ayudaba. En el invierno compartían manta, y en el verano juntas gozaban una dulce limonada.
Tan juntas y felices pasaron 8 años de aventuras y locuras, apoyándose la una en la otra. En especial Emilia, ella había dado un giro a su antigua y miserable vida, y con la ayuda de su familia adoptiva logró llegar a la universidad.
-Gracias-dijo a los Rumpphill llorando- sin ustedes esto no sería posible.
-Esto es producto de tu talento como escritora- dijo Isabel.
-Y aunque nos parte el corazón verte partir-dijo Gustaf-, es tu sueño y te hará feliz.
-Vamos, ve y cúmplelo-dijo Miranda-, te lo mereces desde que naciste. Aunque antes no te hayas dado cuenta, es tu destino.
Se abrazaron fuertemente unos segundos, y con lágrimas Emilia emprendió su camino de escritora apartada de Miranda.






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